Araña de papel

Este fue un taller muy sencillo que dio muy buen resultado en los miniclubs en los que trabajé (aquí y aquí podéis ver otros que funcionaron y aquí alguno que no). Se trata de una manualidad que pueden realizar niños desde 3 años con algo de ayuda, puesto que implica recortar y plegar papel. Suelo recomendarlo a partir de 4 años, ya que su control manual es mayor que el de 3, hasta casi los 10 años dependiendo de la utilidad que le demos y la libertad que les dejemos a la hora de escoger cómo decorarlo y con qué.
Con esto practican y desarrollan motricidad fina (los dedos y las manos), el trazo, la imaginación, la creatividad y, si mientras lo hacen charlamos con ellos de nuestras cosas, y de las de ellos, también la expresión oral, vocabulario, dotes sociales y conversacionales y la relación que tengan con nosotros.
La actividad es de lo mas barato y puede darnos mucho juego, pero lo mejor que tiene es su sencillez.

Consiste en crear unos animales con patitas móviles muy simpáticos. Yo suelo hacer arañas pero pueden valer gusanos, mariquitas, mariposas...



Qué necesitas...

  • Cartulina
  • Pegamento en barra
  • Tijeras
  • Colores (ceras, lápices o rotus)
  • Imaginación

Cómo hacerlo...

Prepara dos cartulinas del color que los peques quieran, siendo una araña debería ser negra o marrón pero, si hay delfines rosas en el amazonas, porque no va a haber una araña del mismo color.

Dibuja el cuerpo, yo lo hice con piquitos simulando el pelo, pero puede ser redondo...o cuadrado, total, nadie sabe como son las arañas rosas de tu casa.

Recórtalo y recorta a continuación, 2 tiras de cartulina de unos 35 cm por 1cm (largo y ancho), por cada pata que quieras hacer. Las arañas tienen 8 patas, normalmente, pero no hay porqué hacerlas todas. Dependerá de las que nos quepan en el cuerpo que hemos recortado y de las que queramos hacer. Yo intento que quepan al menos 4, así que necesito 8 tiras.
Estas tiras pueden ser del mismo color que el cuerpo o distinto, incluso podemos combinar dos colores por pata poniendo cada tira de uno.


Toca hacer la cara de la araña, y ahí tenemos mucha variedad. Desde dibujarla sobre el cuerpo, hacerla en un papel, recortar y pegar las partes en su sitio, pegar este papel entero, o añadir cosas como ojos bailones de los chinos (ojo, hablo de la tienda, no del dependiente...), palillos o...imaginación al poder. Si son mayores dejarles escoger, podrían incluso pintar algodón y cubrir el cuerpo con el para que fuera mas peluda.



Ahora llega la parte mas complicada, repetitiva y algo tediosa...donde podemos sacar nuestras dotes parlanchinas a relucir, para que no se enteren de lo cansino del momento. Llega la hora de hacer las patas...




Coge dos tiras de cartulina, colócalas haciendo L, y empieza a doblar la que está abajo sobre la que está arriba, pasando toda la tira al otro lado. Es decir, si está abajo señalando a la izquierda pásala toda hacia la derecha. La idea es hacer un muelle, o doblarla en acordeón... como queráis llamarlo.
Para los mas pequeños es prudente sujetar ambos extremos en su sitio con celo, de modo que la L no se deshaga.



Añade ahora los detalles que falten con material que tengas en casa. Puedes ponerlo todo junto en una bandeja para que, llegado el momento, todos puedan ver lo que hay e imaginar cómo usarlo.
Cosas que pueden pasar: que doblándola, sin darse cuenta, giren la pieza y sigan doblándola por el lado incorrecto. Son cosas que nos pueden pasar a nosotros también, pero nosotros aguantamos mejor la frustración y el fracaso, no les infravalores por que les ocurra. Podemos avisarles de que eso puede ocurrir y, si se da el caso, confirmar que les entiendes diciendo que a ti eso te ha pasado en otras ocasiones... un sin fin de veces, que es muy normal que ocurra y que solo hay que dar marcha atrás un poco para continuar desde donde aun estaba bien, animándoles con ello a seguir adelante.
Si tu hijo calcula la cantidad de trabajo que ha hecho uno y el otro, si es importante para él que hagáis la misma cantidad de patas, puedes acordar hacer la mitad cada uno o dejar el dibujo de la cara para después de las patas y, cuando acabe la primera (o una parte de esta), como si acabaras de pensar en ello, decirle que dibuje él la cara a su gusto mientras que tu terminas el resto de patas para que quede la araña (o el animal que sea) como a él le gusta, Quítale importancia al trabajo de las patas para dar le mayor protagonismo a la cara del animal en cuestión. Así podréis acabar sin sufrir arrebatos de ira o frustración.

Otro bichito que nos quedará muy bien es el gusano. Para hacerlo recorta tantos círculos de cartulina como largo quieras hacerlo y las tiras para las patas (2 para cada pata) algo mas cortas que para la araña

Pega los círculos, uno detrás de otro, por los bordes. Si los pones de modo que hagan ondas, parecerá un gusano en movimiento.


También podéis hacer una abeja (un óvalo pequeño y una lagrima amarilla un poco mas grande)


y una mariquita (medio círculo) ahora que está de moda Lady bug. Aunque esta no salió muy bien, quise probar a hacerla de frente y no queda mucho sitio para la cabeza, así que ya sabéis... hacedla de lado


Preguntarles a ellos que mas bichitos se les ocurren y cómo creen ellos que podrían hacerse. Seguro que alguna idea te darán y que te sorprenderán con su inventiva.

Por ejemplo, ahora se me ocurre que estas patitas quedarían genial en un rollo de cartón del papel higiénico como cualquier cosa, insecto, animal grande, o persona.
¿qué otro bichito se os ocurre a vosotros? ¿Cuál de estos ejemplos os gusta mas?.

En breve subiré un pequeño vídeo al canal de youtube donde podréis ver el paso a paso.



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